La economía azul, emulando la inteligencia de la Naturaleza para crear riqueza y bienestar

Cada vez se hace más evidente la necesidad de nuevos planteamientos para superar los serios desafíos que nos plantea la sostenibilidad/sustentabilidad. Este año ha sido publicada una edición revisada del libro la Economía Azul  de Gunter Pauli, una ampliación del informe entregado al Club de Roma el cual compendia una serie de casos  que demuestran los beneficios que genera el imitar la sabiduría acumulada por la naturaleza durante miles de años. En opinión del autor, esta perspectiva ofrece a la sociedad la oportunidad de cambiar la visión de carencia por otra de abundancia, al generarse riqueza y bienestar mediante la aplicación una serie de principios esenciales que buscan dar respuesta  a los retos globales, generando múltiples beneficios económicos, sociales y ambientales.

Entre los principios fundamentales de la Economía Azul para dar respuesta a esos retos son interesantes y tienen puntos en común con los principios de la Economía Circular, de allí que sus planteamientos sean tratados como antecedentes de ésta última:

  • Las soluciones se basan sobre todo en las leyes de física. Los factores decisivos son la presión y la temperatura.
  • Sustituir “algo” por “nada” – Se debe reflexionar si realmente cada recurso eutilizado s indispensable para ese proceso productivo.
  • En la naturaleza los nutrientes, materiales y energía siempre se reutilizan – Los desechos no existen. Cada subproducto es la base para un nuevo producto.
  • La naturaleza evolucionó desde pocas especies hacia una rica biodiversidad. Riqueza significa diversidad. La estandarización industrial es todo lo contrario.
  • La naturaleza ofrece espacio para que surjan empresarios que hacen más con menos. La naturaleza es contraria al monopolio.
  • La gravedad es la principal fuente de energía mientras que la energía solar es la segunda fuente renovable.
  • El agua es el principal disolvente (en lugar de usar catalizadores químicos, complejos y tóxicos).
  • En la naturaleza lo constante es el cambio. Las innovaciones tienen lugar en cada momento.
  • La naturaleza sólo trabaja con lo que está disponible localmente. Los negocios sostenibles/sustentables no sólo expresa respeto por los recursos locales sino también por la cultura y las tradiciones.
  • La naturaleza responde a las necesidades básicas y evoluciona desde la suficiencia a la abundancia. Por el contrario, el modelo económico actual se basa en la escasez  como punto de partida para la producción y el consumo.
  • Los sistemas naturales no son lineales.
  • En la naturaleza todo es biodegradable, es sólo cuestión de tiempo.
  • En los sistemas naturales todo está conectado y evoluciona hacia  la simbiosis.
  • En la naturaleza el agua, el aire, la tierra son bienes comunes, de libre acceso y abundantes.
  • En la Naturaleza un proceso genera múltiples beneficios.
  • Los sistemas naturales comparten riesgos. Cada riesgo genera innovaciones.
  • La naturaleza es eficiente; por ello los negocios sostenibles/sustentables maximizan los materiales y la energía disponible reduciendo así la unidad de precio para el consumidor.
  • La naturaleza busca el punto óptimo para todos las partes  involucradas.
  • En la naturaleza los negativos se convierten en positivos, los problemas son oportunidades.
  • La naturaleza persigue las  economías de gama y una innovación natural implica  múltiples beneficios para todos.

La aplicación de estos principios ha permitido interesantes experiencias que se detallan en la sección de innovaciones  de la página web del libro.  Allí se encuentran registrados 200 casos de economía azul, en los que se aprecia cómo se han obtenido productos de gran valor con lo que tradicionalmente se considera un residuo o un subproducto, así como también otros en los que se aprecia cómo se puede eliminar un producto de un proceso utilizando las leyes de la física.

A continuación pueden ver el vídeo de la Economía Azul en el que se explican sus planteamientos con algunos ejempos

blue economy video

Existe un mundo de posibilidades para replantearse los procesos productivos que actualmente se llevan a cabo, innovando sobre la base de los principios antes descritos y con la posibilidad de generar no sólo beneficios económicos sino también sociales y ambientales.

 

 

 

 

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Economía circular para el desarrollo sostenible

Desde mucho antes de la publicación del famoso informe Brundtland que popularizó el término desarrollo sostenible, ya muchos ecologistas y economistas advertían de la imposibilidad de un crecimiento constante de la actividad productiva. Sin embargo, esas advertencias sonaban a pesimismo y se desestimaron. Ahora que muchas de las consecuencias ambientales, sociales y económicas de esa decisión se han agudizado y se han convertido en alto riesgo de pérdidas económicas se están volviendo a rescatar planteamientos que tienen al menos cincuenta años en el olvido. Uno de ellos es la idea de Kenneth E. Boulding publicada en 1966 con relación a la necesidad de rediseñar el flujo de materiales en la empresa de manera circular para que se adaptara a los ciclos de los ecosistemas. En su opinión ese era el modelo de una economía evolucionaria en la que la tecnología se debería orientar a mantener las existencias de recursos y energía; lo que en si mismo representaba una ganancia para la empresa. Pero hasta ahora no se había entendido. Hemos tenido que llegar a un contexto de volatilidad del precio de las materias primas y agotamiento o disminución de la disponibilidad de ciertos recursos para darnos cuenta que evidentemente el ritmo de consumo y los patrones necesitan ser rediseñados. Lo mejor es que estamos comprendiendo también que ello no necesariamente tiene que significar un gasto para la empresa sino una posibilidad de incrementar sus ganancias, mejorar su desempeño ambiental, estimular el talento innovador, reforzar las relaciones con sus clientes y proveedores, etc. Es lo que M. Porter llama, generar valor compartido.

El flujo de materias y energías ha sido estudiado desde muchas perspectivas por varias corrientes de pensamiento. Destacan por ejemplo la ecología industrial , el diseño regenerativo de John T. Lyle, la simbiosis industrial, el concepto de Cradle to Cradle (análisis del ciclo de vida del producto de la cuna a la cuna) que se opone a la linealidad preponderante en el sistema productivo tradicional. Walter Stahel y Genevieve Reday (1976) también han propuesto una economía en círculos o ciclos, advirtiendo sobre el gran potencial de generación de empleo que ello implica, mientras se ahorra en recursos y se disminuye la generación de residuos.

Precisamente la Economía Circular lo que hace es inspirarse en estos planteamientos logrando una gran aceptación en el ámbito empresarial, gubernamental y no gubernamental, académico e intergubernamental como se evidencia en los pasos que están dando desde emprendedores, pequeñas empresas y grandes corporaciones, así como regiones, países e incluso Unión Europea. La Economía Circular constituye una oportunidad para hacer mejor uso de los recursos de la empresa, tanto humanos como materiales, aunque es sobre estos segundos que se hace más énfasis. Al rediseñar el sistema productivo se busca que los productos y los materiales se mantengan circulando en el mercado por el mayor tiempo posible, lo que ha derivado en el concepto de Resource Stewarship que se traduce como la adecuada gestión o custodia de los recursos.

La Fundación Ellen Mac Arthur es la entidad más influyente en materia de Economía Circular con potentes ejemplos reales de empresas conocidas y productos de conocimiento que se están distribuyendo a nivel mundial.

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Su diagrama ha pasado a ser una herramienta fundamental para explicar en qué consiste ese rediseño industrial que se plantea como opción para disminuir los riegos e incrementar los beneficios en términos económicos, ambientales y sociales. Esto es lo que lleva a considerar que realmente esta opción es quizás una de las piezas que estaba faltando en el enfoque del desarrollo sostenible, ya que se había debatido mucho sobre la necesidad de cambiar los patrones de producción y consumo pero las propuestas no llegaban al fondo del problema. No obstante, es preciso reforzar el aspecto social de la economía circular que no se circunscribe a la generación de empleo ni al rol de los recursos humanos en las actividades que se desarrollan en el ámbito industrial o mercantil. Por otra parte, también es necesario destacar que para que la economía circular contribuya realmente al desarrollo sostenible no puede circunscribirse sólo a un país o región. El desarrollo sostenible ha de ser global o no será; lo que implica que existen muchas posibilidades de introducir losprincipios de la economía circular en la cooperación internacional, donde podría generar también oportunidades de negocios y valor compartido.